0).------------ PRESENTACION:
La primera pregunta que nos viene a la cabeza en el primer segundo de pensamiento mínimamente crítico sobre cualquiera de los múltiples aspectos de la muy amplia problemática educativa, por llamarla de algún modo, trata sobre los grupos sociales, intereses privados, poderes establecidos, instituciones dominantes...que de un modo u otro se benefician de ese sistema educativo general. O sea, resumiendo en términos actuales, sobre qué Estado planifica e impone, y con qué objetivos, el sistema educativo. Esta forma tan directa y clara, tajante, de entrar al tema educativo, asombrará a quien piense que la educación no tiene nada que ver con la política, y menos aún con los poderes establecidos, con el Estado, en suma. Esa tal persona sí puede pensar que la educación vale para formar "buenos ciudadanos", conocedores de sus oficios y artes, sabedores de todo lo que hiciera falta para el correcto cumplimiento de sus diversas obligaciones, respetuosos con los derechos colectivos e individuales, capacitados para adquirir los últimos avances tecno-científicos que afecten a su vida, etc. Hay gente que piensa esas cosas porque hay auténticos intereses, poderosos intereses, obsesionados en que efectivamente piensen así, como veremos.
Sin embargo, la pregunta que nos hacemos es más importante que todas esas mistificaciones insostenibles, porque va directa a una cuestión clave: ¿a estas alturas de la historia podemos l@s vasc@s seguir comulgando con la rueda de molino de que los Estados español y francés no se benefician con la educación que ellos nos imponen? Antes de responder debemos, empero, bucear un poco en la historia de los sistemas educativos para conocer más a fondo la gravedad tremenda del asunto que tratamos.